
La diabetes ralentiza la curación de las heridas y aumenta el riesgo de infección. Descubre por qué ocurre y cómo cuidarte.
Una pequeña herida que en otra persona sanaría en pocos días puede tardar semanas en cerrar si tienes diabetes, y a veces complicarse con infecciones. Entender por qué la diabetes ralentiza la cicatrización te ayuda a prevenir problemas graves, sobre todo en los pies, donde muchas complicaciones comienzan de forma silenciosa.
Por qué la glucosa alta retrasa la curación
Cuando la glucosa está elevada de forma mantenida, se ponen en marcha varios mecanismos que interfieren con las fases normales de cicatrización de una herida. El resultado es una reparación más lenta y frágil.
- Daña los vasos sanguíneos y reduce el flujo de sangre a la herida
- Disminuye el oxígeno y los nutrientes que llegan al tejido dañado
- Debilita el sistema inmunitario, dificultando el combate de las infecciones
- Favorece la inflamación crónica, que entorpece la reparación
El papel de la neuropatía
La diabetes puede dañar los nervios (neuropatía), sobre todo en los pies. Al perder sensibilidad, es posible no notar una ampolla, un roce o un corte. La herida pasa desapercibida, no se trata a tiempo y empeora. Por eso las lesiones en los pies son especialmente peligrosas en la diabetes.
La mala circulación complica todo
La enfermedad arterial periférica, frecuente en la diabetes, reduce el riego sanguíneo en las piernas y los pies. Con menos sangre llegando a la zona, la herida recibe menos oxígeno, células de defensa y nutrientes, todos ellos esenciales para cerrar y evitar infecciones.
Mayor riesgo de infección
La glucosa elevada crea un entorno favorable para las bacterias y debilita las defensas. Una herida infectada puede progresar rápidamente. En los casos graves, una úlcera en el pie no tratada puede llevar a infecciones profundas e incluso a amputaciones, por lo que la prevención es fundamental.
Cómo cuidar tus heridas
- Limpia la herida con agua y jabón suave, y cúbrela con un apósito limpio
- Mantén tu glucosa lo más controlada posible para favorecer la curación
- Revisa tus pies a diario, incluso las plantas, con ayuda de un espejo si hace falta
- No camines descalzo y usa calzado cómodo que no roce
- Consulta pronto si una herida no mejora, se enrojece, supura o duele
Cuándo buscar ayuda médica
Acude al médico ante cualquier herida en el pie que no cicatrice, signos de infección (enrojecimiento, calor, pus, fiebre) o cambios de color en la piel. Actuar a tiempo evita que una lesión pequeña se convierta en un problema serio. Las revisiones periódicas de los pies son una parte clave del cuidado de la diabetes.
La prevención empieza por el control
Mantener la glucosa en objetivo es la mejor manera de conservar una buena capacidad de cicatrización. Un buen control, junto con el cuidado diario de los pies y el abandono del tabaco, reduce enormemente el riesgo de complicaciones.
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